¿Qué es lo último que ves antes de morir?


En el momento en que me entero que todo va a explotar me alegro. Lo malo y lo bueno se terminan por igual. Y me acuerdo de mi vieja. Una vez leí una nota en Página 12 donde Mario Wainfeld recordaba que Juan Pablo II era políglota, pero que cuando le pegaron cuatro tiros en la plaza de la ciudad del Vaticano, el tipo gritó “Mamá” en polaco. Ni en italiano, ni en alemán ni en castellano.


Después, y esto es una intuición, hay un movimiento de retracción, como un elástico helicoidal que vuelve de donde salió, como esos vasos de plástico que eran furor en el 2000. Venían en una cajita circular, los podías estirar y volverlos cónicos para tomar agua, eran prácticos porque no ocupaban mucho espacio. No recuerdo las pequeñas cosas de mi niñez recuerdo el sacrificio que se hizo para comprarlas.


Recuerdo a mi primer perro Duby y su ensañamiento contra todo. Recuerdo haberlo visto enterrando vivos los gatitos de la vecina.


Las cosquillas de mi primera paja adivinando tetas y culos a través de las señales intermitentes de un servicio codificado que mi padre no pagaba.


Recuerdo el momento cuando en Bolivia, desde mi ventanilla, vi a una chola bajar hacia el descampado, levantarse su pollera, cagar y volver a la combi que nos llevaba a Puno sin limpiarse. Recuerdo la cantidad de soretes que cayeron, el color rojo de su pollera adornada, su sombrero y la naturalidad con la que impuso su olor hacia adentro del vehículo.


Recuerdo el momento de entrar a Cuzco viniendo de Bolivia a la mañana. Las montañas giraban alrededor del bus y sentí por primera vez que estaba por entrar a un imperio. En ningún lugar del mundo sentí eso. Un imperio tiene que tener mística. Te tiene que intimidar con la opulencia. Así espero que sean el cielo o el infierno.


Seguramente se me aparezca la imagen de Majul en televisión abierta, en el inicio de su programa, haciendo una profunda autocrítica al día siguiente de la elección donde Macri salió derrotado por Alberto Fernández. Eso me va a hacer sentir que todo puede ser perdonado. Si te pasaste toda la vida diciendo que Dios no existe, te morís y aparecés frente a Dios ¿Qué hacés? Te acordás del video de Majul y automáticamente estás salvado.


Ojalá se me aparezca la imagen del pibe que agarran los de “Cámara Registro” a la salida de la Creamfield, dado vuelta, y le preguntan —¿Quién es el más grande? y el pibe dice: El más grande… ¿Quién va a ser el más grande, papá? El Diego, hermano.Y… Se me llenan los ojos de Mirá mirá: se me caen las lágrimas, boludo. El Diego, loco. El Diiiiiego. El Diegote. El que lo bardeaba a… A los Grondona… Ese es el más grande de toda la vida, de toda la historia. El Diego Armando Maradona. Acá, papá. Acá, chabón. Fenómeno, drogadicto, lo que sea, papá. Yo te llevo en el alma, loco. Este es el más grande. Este se la jugó por la Argentina. Perón robó, todos robaron. Este, con el tobillo así con Brasil, le hizo así: “¡Caaaniii! ¡Caaaniii!”. ¡Pum! Y … El futbolero lo entiende, hermano.


Y a mi, seguramente, cuando todos esté por explotar también se me llenen los ojos de...mirá.


Inscríbete al taller de escritura

del 18/1