¿Qué hace un detective privado en cuarentena?


Volví del supermercado y colé la kombucha. Hacía una semana y media que estaba flotando comiendo el azúcar que le puse. Regué los helechos que tengo sobre el escritorio. Las suculentas y los cactus que están en el balcón. Prendí la computadora, un pucho, activé el VPN con ubicación en Groenlandia y me puse a stalkear fotos de clientes en Facebook.


Los algoritmos pueden detectar conductas y patrones antes que nosotros nos demos cuenta. Es decir que a través del análisis de los consumos de la tarjeta de crédito, las búsquedas en Google y Facebook podemos obtener mejor información sobre las personas que investigamos que revolviendo sus tachos de basura. Los únicos que se ensucian las manos a esta altura son los de la división de homicidios.


Nadie es tan honesto consigo mismo como cuando busca en Google. Durante el 2019 lo más buscado en Google fue: ¿Qué es la poligamia? ¿Qué está pasando en Venezuela? ¿Cómo atar una corbata?¿La cocaína engorda?


Las fakes news trabajan sobre eso, huelen la sangre y van, como los tiburones. Si el algoritmo detecta que una persona, por sus consumos y sus búsquedas en internet, es un hipocondríaco entonces Facebook le muestra un aviso publicitario de campaña donde el candidato contrario, es decir, el que no pagó la pauta, dice que va a cerrar los hospitales públicos. Esto hace que este sujeto esté tentado a votar al otro candidato.


Me contrataron para algo que nunca había hecho antes pero lo agarré porque necesito la guita. En general te buscan para probar infidelidades, o algún padre o madre sobreprotector que controla a sus hijos. Pero esto fue diferente. Necesité tomarme diez días para decidir porque pensé que me estaban cargando o que me estaban espiando. Entre los servicios nos hacemos jodas todo el tiempo. Ayuda a aliviar el stress de la profesión. El otro día me vieron en el microcentro anotando patentes y el oficial del Ministerio de Justicia me tiró el patrullero encima, se bajaron dos, me levantaron la campera desde atrás, me la envolvieron en la cabeza para que no pueda ver nada y me metieron de prepo en el auto. Los escuchaba matarse de risa mientras yo iba doblado en la parte de atrás. Me dejaron cruzando el puente Alsina y me tuve que tomar el 45 de vuelta. Son jodas que nos hacemos todo el tiempo. Pero desde que me agarró la cuarentena estoy más tranquilo.


Me pidieron que investigue a Siri. La asesora computarizada de Apple. Le dije a mi cliente que seguramente a esto lo estuvieran haciendo los de UX experience de Apple. Pero él no quiso saber nada con ellos. Necesitaba saber qué es lo que pasaba por la cabeza de Siri cuando él le preguntaba cosas.


Así que así estoy. Me levanto a las 7. Le hago un cuestionario con diferentes enfoques. Con preguntas cuali y cuanti a ver qué responde. Las clasifico, las codifico y le mando los resultados en un sobre a su casilla en la Avenida Santa Fe los miércoles a la tarde.

Parece ser que el tipo siente que ella lo engaña. Es decir, que le dice a cada uno lo que quiere escuchar. Él tiene miedo que ella lo corra para el lado que dispara, como se dice, ¿no? Entonces quiere asegurarse que a todos les responda lo mismo. Porque si hay una verdad objetiva afuera tiene que ser igual para todos ¿no? Bueno, esto es lo que piensa el tipo este. Yo no pienso eso. Para mí depende. De quién me paga.